Me llevó un tiempo admitir que estaba cansada, que no quería buscar más, que me sentía perdida en mi propio camino.

Rendida, me dejé estar. Prendí una vela y me propuse aquietarme, descansar.

Día a día lo volví a intentar, no me era fácil parar el ruido mental pero sentía que valía la pena.

Con el tiempo empecé a disfrutarlo, necesitaba de esa quietud para reencontrarme cada vez.

Poco a poco un yo más auténtico se fue abriendo paso, y con él mis ganas de expresarme, de crear, de brindarme. 

Así nació Estado Puro.

Con el entusiasmo de ofrecer velas y objetos que estimulen los sentidos, pero que además sean una invitación a conectar con nuestro ser.

Ilusionándome al imaginar que en el corazón de cada vela late un momento sagrado, ese donde te espera, pacientemente, tu yo en estado puro.

"Aquiétate. Lo único inquieto en el universo eres tú."